El tipo va todas las tardes, sin excepción.
Llega al bar de la esquina de barrio del conurbano (que siempre está a punto de pintarse pero no, dejando ver el enduido como si bastara con la intención), y se toma una copa de vino.
Es obvio que es un vino barato. Lo digo con conocimiento de causa: no venden otro vino en ese lugar. Pero al tipo no le importa. Se sienta todas las tardes con su copa llena de tinto y una jarra de agua.
Y se pone a tomar sin la desesperación del acohólico, aunque tal vez lo sea. Lo toma con un placer enorme y con tranquilidad. Sorbo por sorbo.
A medida que se le vacía la copa, va agregando agua.
Sorbo por sorbo.
Hasta que el color desaparece.
Y el tipo también.
January 19th, 2010 at 2:32 pm
Che, aclará bien las cosas porque muchos van a creer que hablas de mi je je
January 19th, 2010 at 2:48 pm
No, no!
Es un viejo que se sienta siempre ahí adelante, con su casquete de pelo blanco.
No es tan viejo,
es más bien blanco.
January 19th, 2010 at 3:58 pm
sólo los argentinos (que yo sepa) cometen esas locuras. en el resto del mundo nos tomamos el vino barato y el agua, al mismo tiempo, en receptáculos individuales, debidamente separados. como si no se fueran a revolver en la panza.
January 25th, 2010 at 3:58 pm
Y eso no es nada!
Mientras más barato, más hielo (así sea tinto!)
January 31st, 2010 at 5:18 pm
Toda una escena de conurbano!, Vamper, quedate tranquilo, todos sabemos que no eras vos, una sola copa?