Soñé que tenía una yegua negra de ojos celestes como una siberiana.
No estaba en mi casa, estaba en casa de mis viejos, pero me proponía
traérmela para ‘redescubrirla’.
La yegua jugaba como una perra tonta y era hermosa,
pero mi hermana estaba convencida de que ella debía bañarla
aún contra mi voluntad, y sin que nadie se lo pidiera.
Y yo no podía hacer nada…
La había bañado y era tarde para rescatarla.
Y todos me decían, además, que sería peligroso montarla.
Un horror.