Para festejar estos cinco años, no voy a nombrar los distintos proyectos que Solar quiso, pudo o supo (según quién lea estas líneas) hacer. Son muchos y después de todo, gran parte de este trabajo puede verse en las memorias que año a año debemos presentar. Tampoco voy a enumerar lo que no pudo o supo llevar adelante, porque prefiero verlo como trabajo por hacer.
Lo que sí me gustaría decirles a todos, es que organizaciones como éstas se nutren de la calidad de las personas que las integran, y que ponen sus esfuerzos en objetivos comunes relacionándose honestamente con el resto de sus compañeros.
En Solar algunos participan de una cosa, otros de otra, otros sólo miran. Algunos miran y critican, otros miran y aprueban. Por suerte, son muchos los que empiezan mirando y siguen ayudando y participando. Y como por suerte este texto no tiene valor institucional (es una entrada excepcional en un blog libre de universidad y de software libre) voy a dirigirme a toda la gente que hace posible (o difícil) que sigamos adelante:
A los que nos acompañaron en diferentes proyectos y confían en nosotros: gracias. Y ayúdennos a trabajar aún más duro y buscar la forma de seguir haciéndolo a pesar de los problemas del voluntariado. Especialmente a los amigos que integran a nuestras hermanas Misol y Nesla, quiero recordarles lo importante que son para que no perdamos la fuerza, las ganas de trabajar por el software libre y la alegría de hacerlo a pesar de todo. Esto debo hacerlo también extensivo a otras organizaciones latinoamericanas cuyos principios son compartidos con los nuestros (PSL, Solve, Asle, MMSL/Cosolpy…)
A los que miran y critican: las puertas están abiertas. Lo mismo para aquellos que estuvieron (especialmente los primeros años) y se alejaron. Dénse la oportunidad del reencuentro si lo que buscan es colaborar, porque cinco años es mucho tiempo para el software libre y para las personas también y en ese tiempo se hace mucho, se aprende mucho, se crece mucho (todos: solar y la gente, que está y que no está allí).
A los que nos conocen a través de otros (para bien o para mal) el mejor de los consejos: háganlo sin intermediarios.
A los que no nos conocen: conózcanos, vengan o inviten porque si podemos vamos a ir.
Entonces, no me queda más que decir que cinco años de trabajo es muchísimo tiempo y muchísimo trabajo (a veces más, a veces menos… en condiciones más simples, más adversas… con más o menos apoyo de la gente). Pero como no es suficiente, creo que se vienen tiempos de mucho esfuerzo y de mucho compromiso y es por eso que espero que más argentinos y latinoamericanos se animen a hacer algo más que mirar: que puedan comenzar también a criticar para mejorar, luego aprobar; y atreverse convencidos, a participar y ayudar.