Antes de escribir, o más bien de estudiar, se hacen muchas cosas innecesarias. De hecho se hacen cosas que no se hacen nunca, pero es tanto el pánico y la sensación de mala fortuna por tener que hacer lo inevitable que uno busca la excusa para demorarlo. Y eso no es nuevo, ya me lo decía Jime cuando nos juntábamos hace 10 años a estudiar: “Ordeno los apuntes, me preparo un café, ordeno los apuntes de nuevo…”
Hoy, antes de ponerme a escribir mi paper sobre Kant y la bla bla bla,
- lavé los platos
- contesté mails que no tenían nada que ver
- consulté el saldo de mi cuenta en el banco
- llamé a mi proveedor de internet
- pregunté por una nueva cobertura médica
- lavé las sábanas
- les cociné (innecesariamente) a los perros
- hice pan casero
- regué las plantas
- organicé el material de la maestría
- cambié un par de contraseñas
- hice café
- tomé cafe
- me serví café de nuevo
- y escribí este post.