Los siento de nocha cavando túneles bajo mi piel,
se que no debo molestarme en rascar porque todo sería peor:
ellos (o más bien ellas) esperan que con mis uñas las ayude
a conquistar más y más centímetros cuadrados de piel,
(y esto a pesar de que todos los días
me encargo de devolverles químicamente el favor).
Son alienígenas?
Es el fin del mundo?
No.
Son los perros, que están en pleno tratamiento por la (E)scabiosis
(que por cierto, nada tiene que ver con el alcohol,
así que no nos culpen a nosotros).
Pero no hay que alarmarse: el humano es un “indeseable”
para este ácaro maligno que no deja dormir.
(Si supiera lo que yo pienso de ellos
mientras respiro lysoform y lavo ropa como desquiciada!!)