Se sabe que muchos poetas, se han puesto de acuerdo para decir que hay cosas que siendo hermosas duelen. La primera vez que una mujer se entrega con su cuerpo al sexo es una de ellas, la maternidad (supongo) será otra, pero sobre todo el amor es una alegría hermosa que si va en serio se sufre y duele.
No es incomodidad o falta de predisposición.
No es angustia, ni conmoción.
No es el sentimiento de la culpa o del fracaso.
Tampoco es rabia o testarudéz.
No es picazón,
ni cosquillas.
Menos que menos mariposas en la panza.
Todos los que se dedicaron con sus dotes de escritores sensibles y talentosos lo dijeron la palabra justa: es dolor.
El verdadero amor a veces duele.
Parece que es así y que no tiene explicación.
Tal vez ese dolor, dolor profundo pero dulce, sea la única forma de reconocerlo.