Lo que se aprende con el tiempo
Una periodista bastante conocida, aunque a veces parece que fuera otra, me dijo hace unos años que cuando alguien se molestaba en acusarnos de alguna mentira, era bueno definir primero quienes se tomaban ese trabajo.
Si quien acusa es un boludo -que ni siquiera conoce lo que realmente pensamos, o hicimos en su favor- no queda otra más que eventualmente perdonarlo (ya hay demasiada gente que hace cagadas serias con quien luchar como para trabajar en frentes que no conducen a nada). Pero cuando quien hace las falsas acusaciones es un hijo de puta, éstas no hacen más que hablar bien de nosotros mismos.
La recomendación entonces es: tomar las cosas como de quien vienen.
Así, algunas maledicencias enaltecen.