Me desperté más o menos bien, mimada y con ganas de empezar el día. Hasta saqué al perro sonriendo y dimos muchas vueltas, incluyendo una en la que metió las patas en una suerte de barro empetrolado. Y así y todo no me calenté. Cuando volvimos le limpié las patas, sabiendo que tarde o temprano se subiría a la cama con el acolchado cuasi blanco.
Volví a salir esta vez al correo a realizar un envío, donde me trataron muy bien (me cobraron muy bien también) pero logré después de todo cumplir con mi cometido.
Contesté unos mails, guardé mis cosas. Tomé el 37, conseguí asiento. Incluso, a pesar de mi carga, se lo ofrecí a muchas personas que subían y lo necesitaban más que yo. Y así y todo no me calenté.
Pero no se que pasó.
Cuando llegué al banco y vi tooooda la gente algo cambió en mi buena onda. Y los 40 minutos que esperé mientras veía conversar de fútbol a los que atienden “personalizadamente” (y eso sin contar a los conocidos que se mandan sin número ni nada y se intercalan directamente) yo me ponía cada vez más caliente. Pero no mala, sino como desinteresada de todos los que me rodeaban. Al punto que, cuando finalmente me tocó, no le sonreí a la empleada y me limité a contestar casi solamente con palabras cortas, sin emoción a las preguntas que me hacía para luego confirmar que había esperado los 40 minutos al “divino botón” (por no decir al pedo).
A la salida, caminé rauda por la vereda ya que llegaba tarde a la facultad y un tipo (que venía contrapuesto a mí, pero por su izquierda) me rozó fuertemente el brazo. Lo odié. Lo odié como 5 segundos sin parar.
Luego fui a comprar un agua a una panadería/almacén, donde nunca me atendieron y me fui, esta vez sin tanto odio. La compré en un kiosco donde el tipo me atendía como si fuera una inspectora de la DGI (tanta mala onda tenía yo). Al llegar a la facultad una tipa se había encerrado en el baño de mujeres por lo que nunca pude entrar.
Me pregunto:
Hubiera logrado terminar el trámite si hubiera sido resiliente? La razón me dice que no… que el problema no era mi humor sino una cuestión administrativa, pero siempre me voy a quedar con la duda.